Un poema con un paisaje
Un poema con un paisaje
Me haces dar ganas
de creer en Dios, de ir al gimnasio,
de saludar a los vecinos.

Me haces dar ganas
de ponerme a trabajar
y vestirme bonito.
Me haces dar ganas
de ir al siquiatra
y acostarme temprano.
Me haces dar ganas
de pagar las deudas
y caminar derechito.
Me haces dar ganas
de dejar el cigarrillo
y los malos amigos.
Me haces dar ganas
de bañarme y afeitarme
y confesarme y jubilarme.
Me haces dar ganas
de comprar una casita en el campo
y morirme despacio contigo.
El fin de semana estuve en la feria del libro y la cultura (con mi nueva persona favorita) y terminamos en una charla muy entretenida sobre la poesía y su importancia como resistencia al sistema (en general todas las expresiones artísticas lo son), como un medio para sanar, y de un trabajo muy bonito (Escuela de paz y poesía) con jóvenes que viven la violencia de primera mano y de cómo este proceso los ayuda a exorcizar esos demonios que para algunos son más reales.
En esta charla conocimos a Edwin Rendón que resultó ser todo un personaje (de lo que nos dimos cuenta después cuando ya no nos podíamos tomar la foto y presumir), quién está detrás de la visión de este nuevo país, que habla de la necesidad de ver la poesía que nos rodea y nos invita a ser poetas.
No sé si lo que logro escribir cabe dentro de lo que es la poesía o no, pero sí, concuerdo con que escribir sirve para exorcizar demonios, para conocerse y aprender a aceptarse, mientras tanto comparto este poema que me gustó, en realidad me gustaron muchos de sus poemas, porque se ajustan mucho al romanticismo de izquierda que tan bien me representa.
Me haces dar ganas
de creer en Dios, de ir al gimnasio,
de saludar a los vecinos.
Me haces dar ganas
de ponerme a trabajar
y vestirme bonito.
Me haces dar ganas
de ir al siquiatra
y acostarme temprano.
Me haces dar ganas
de pagar las deudas
y caminar derechito.
Me haces dar ganas
de dejar el cigarrillo
y los malos amigos.
Me haces dar ganas
de bañarme y afeitarme
y confesarme y jubilarme.
Me haces dar ganas
de comprar una casita en el campo
y morirme despacio contigo.
Edwin Rendón
El fin de semana estuve en la feria del libro y la cultura (con mi nueva persona favorita) y terminamos en una charla muy entretenida sobre la poesía y su importancia como resistencia al sistema (en general todas las expresiones artísticas lo son), como un medio para sanar, y de un trabajo muy bonito (Escuela de paz y poesía) con jóvenes que viven la violencia de primera mano y de cómo este proceso los ayuda a exorcizar esos demonios que para algunos son más reales.
En esta charla conocimos a Edwin Rendón que resultó ser todo un personaje (de lo que nos dimos cuenta después cuando ya no nos podíamos tomar la foto y presumir), quién está detrás de la visión de este nuevo país, que habla de la necesidad de ver la poesía que nos rodea y nos invita a ser poetas.
No sé si lo que logro escribir cabe dentro de lo que es la poesía o no, pero sí, concuerdo con que escribir sirve para exorcizar demonios, para conocerse y aprender a aceptarse, mientras tanto comparto este poema que me gustó, en realidad me gustaron muchos de sus poemas, porque se ajustan mucho al romanticismo de izquierda que tan bien me representa.