Auspicioso
Ante la Inevitabilidad del tiempo el camino en el que alguna vez coincidimos logró encontrarnos de nuevo forzando un par de coincidencias, decirte que hemos cambiado es un eufemismo cuando el mundo en el que nos encontramos aparte de una coordenada geográfica ya no es el mismo que hace tantos años compartimos.
El sutil gesto de tu mano entre la mía ya no es aquella maratónica proeza que pintaba de rojo tus mejillas y tus orejas, y caminar sin pensar en nada más que llegar a ninguna parte sosteniéndote me permitió robarte una sonrisa que durante todo este tiempo te seguía debiendo, una deuda contigo, conmigo y con ese nosotros que no dejamos llegar a ser.
Una vez más quise decirte muchas cosas y con la mal llamada sabiduría que nos dan los años de saber que no hay segundas oportunidades te dije eso que guarde en un rincón de mi pecho y que siempre te perteneció, nos alcanzó la luna y la noche se hizo nuestra como en aquellos tiempos que fueron convirtiéndose en borrosos recuerdos llenos de nostalgia, tú y yo bajo el mismo cielo que algunas veces nos parecía prisión nos encontramos libres bajo la lluvia y como si todas las piezas hubiesen llegado finalmente a su lugar, la promesa de ese beso añejado entre añoranzas y ucronías logró cerrar esas heridas que mal cicatrizaron en el tiempo sin encontrar olvido, sin los afanes de entonces, con la tranquilidad de saber que todo es incierto volvimos a dejar que nuestros cuerpos dijeran lo que en su momento ignoramos y lo dejamos en un plano clandestino porque temíamos las consecuencias, maldije mi memoria porque nunca supo hacer justicia a lo que solo tú puedes llegar a provocar en mí, ¿Éxtasis?, ¿Paroxismo?, para qué tratar de encontrar palabras cuando tenerte ahí en ese momento hacía parte de mis más remotos sueños febriles, podría jurarte que lo intenté, otras bocas, otras mentes, otros cuerpos, fueron intentos, fugaces, evanescentes ante lo que dejaste impreso en mí, experiencias que tenían los días contados para llegar al inminente mismo final, porque siempre en medio de todo estabas tú con esa sonrisa que me dice tanto, con esos silencios que lo abarcan todo.
Sé que no te soñé, que en medio del tiempo y el espacio por
unas horas volvimos a ser reales, tanto que mis versiones anteriores llegarían
a asustarse, pero no esta versión de mí que sabe del inconmensurable dolor de
tu ausencia y decidió que dada la oportunidad se dejaría llevar por la avidez
contenida durante años, esta versión de mí siente, ama, vive sin el miedo a ser
que conociste en mis versiones anteriores.
Vuelvo a sonreír con el sabor del recuerdo fresco, con un adiós bien dicho y sin tintes de dolor, con la satisfacción de no dejar nada para después, sin la pesadez de lo que pudo ser y con todo lo que queramos ser a partir de ahora.