Recuerdo que has sido canción, y que algunas canciones se quedaron en tu cuerpo, las dejé allí a propósito, entre cada roce,
Besos con sabor a ti, a mi, a vino y una canción de fondo en un loop en el que intentabas probar mi estamina y yo te demostraba que siempre se puede un poco más.
Calles de tu mano y besos bajo los árboles, buscando una excusa para quererte cerca, más y más cerca.
Noches de sentir que se convirtieron en largas conversaciones con idas y vueltas a puntos de no retorno, donde entonces me regalabas una sonrisa y tratabas de engañarme con que así arreglabas el mundo.
Un aquí y ahora corto, esa relatividad en los fragmentos de tiempo que logramos robarle a la cotidianidad.
Ganas de tanto contigo y entereza al sentirte partir, porque esta historia no empezó con había una vez.. y desde antes de eso ya conocía el evento final.