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De esos
Debería volver a besarte
uno de esos besos con ganas de más
uno de esos tantos que me quedas debiendo cada vez que me besas
uno de esos que guardo solo para ti y no gasto con nadie
uno de esos que aparece en mis sueños y...uno de esos que terminan con un leve mordisco
uno de esos que puedes reclamar cuando quieras
uno de esos que tiene opción de repetir y ñapa
uno de esos con la lluvia y el sudor como testigos
uno de esos con sabor a chocolate
uno de esos que desgatan los labios
uno de esos que sé tú también quieres
Trueque

Palique
deben precisar, también serviría para no buscar en el diccionario los adjetivos que hacen de ti mi sustantivo predilecto, encontraría las palabras equivalentes o sinónimos que llaman para describir el recuerdo que tengo de tu piel en mis labios, el sabor dulce que encuentro en los míos cuando pienso en tus besos, esos que más allá de robados fueron la promesa cumplida de efervescentes encuentros en los que tomamos la osadía de cruzar los límites de la anotomía, la química y por qué no la física cuántica donde podíamos ser todo y nada al mismo tiempo, pero me fallan las palabras, la rima X de Bécquer se me queda corta y la XXI ya te la dije al oído en uno de esos momentos en que el desenfreno hacía uso de nuestros cansados cuerpos porque era todo lo que me inspirabas en ese momento, y resulta insuficiente para lo que quiero sean mis palabras ahora.
Puedo
de cenas y caminata hasta la puerta de tu casa.
Puedo ser de poesía lenta
en tardes de domingo,
de películas de terror un viernes en la noche.
Puedo ser de conversaciones encendidas
desde el crepúsculo hasta el amanecer,
de silencios insondables.
Puedo ser de enternecedores besos en la frente,
de marcas en tu cuello, tu espalda...
Puedo ser de hard sci-fi en público,
de novelas rosa en privado.
Puedo ser todo lo que quieres
de lo que necesitas ya veremos.
Coleccionista
ya tenemos demasiado del capitalismo
y su necesidad de poseer, coleccionar,
consumir todo recurso hasta agotarlo,
puedo poseer un libro, un plato, quizá hasta un perro pero, a ti, no me atrevería a llamarte una propiedad para hacerlo tendría que cortar tu libertad y entonces
Un poema con un paisaje
Me haces dar ganas
de creer en Dios, de ir al gimnasio,
de saludar a los vecinos.
Me haces dar ganas
de ponerme a trabajar
y vestirme bonito.
Me haces dar ganas
de ir al siquiatra
y acostarme temprano.
Me haces dar ganas
de pagar las deudas
y caminar derechito.
Me haces dar ganas
de dejar el cigarrillo
y los malos amigos.
Me haces dar ganas
de bañarme y afeitarme
y confesarme y jubilarme.
Me haces dar ganas
de comprar una casita en el campo
y morirme despacio contigo.
El fin de semana estuve en la feria del libro y la cultura (con mi nueva persona favorita) y terminamos en una charla muy entretenida sobre la poesía y su importancia como resistencia al sistema (en general todas las expresiones artísticas lo son), como un medio para sanar, y de un trabajo muy bonito (Escuela de paz y poesía) con jóvenes que viven la violencia de primera mano y de cómo este proceso los ayuda a exorcizar esos demonios que para algunos son más reales.
En esta charla conocimos a Edwin Rendón que resultó ser todo un personaje (de lo que nos dimos cuenta después cuando ya no nos podíamos tomar la foto y presumir), quién está detrás de la visión de este nuevo país, que habla de la necesidad de ver la poesía que nos rodea y nos invita a ser poetas.
No sé si lo que logro escribir cabe dentro de lo que es la poesía o no, pero sí, concuerdo con que escribir sirve para exorcizar demonios, para conocerse y aprender a aceptarse, mientras tanto comparto este poema que me gustó, en realidad me gustaron muchos de sus poemas, porque se ajustan mucho al romanticismo de izquierda que tan bien me representa.
Poseerte
buscaría en el sudor de mi cuerpo,
seguiría el rastro de tu aliento sobre mi piel
penetraría en mis más oscuros recuerdos.
de querer encontrarte
espiaría mis pecados
reviviendo uno a uno
sin importar llegar a perderme en ellos.
si quisiera poseerte
después de encontrarte,
correría libre con furia y sin prisa
por cada uno tus rincones
de querer poseerte
después de recorrerte
te dejaría libre y con el tiempo
sabrás que es aquí a donde perteneces.
Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!