1/4 de Segundo
y podría jurar por los dioses en los que no creemos que durante una fracción de segundo llegué a pensar si debería odiarte cuando frente al mostrador me preguntaron si algo más y en un acto involuntario solo pude pensar en cuál de esos cafés debería comprar para regalarte, pero la realidad llegó de inmediato para recordarme que decidiste que mis regalos no son de tu incumbencia.
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