Lo nuestro pertenece a la noche cuando nuestros cuerpos olvidan que se han desgastado inútilmente en otros otros cuerpos y revivimos vigorosamente como aquella primera vez.
Lo nuestro pertenece a la noche porque es allí donde olvidamos los límites que nos imponen durante el día a día.
Los nuestro pertenece a la noche aquella que decidimos robarnos una, dos y tantas más veces hasta dejarlo grabado en partes del cuerpo que siguen doliendo.
Los nuestro pertenece a la noche y como dice la canción: Y de la noche son las cosas del amor, el corazón a media luz siempre se entregará.